
Pero en el último encuentro lo recuerdo como si fuera ayer, fue en donde aclaramos todo y prometí no decirles nada a nuestros amigos como las anteriores veces. Difícil de olvidar esa situación.
Los dos abrazados (lo abrazaba constantemente). Me aclaro muchas cosas, entre ellas, que el me quería pero que odiaba mis actitudes de nena de 8 años lo repitió millones de veces, que nos importara muy poco lo que pensaran los demás y que lo escuchara por una vez a el. Además, me prometió que me iba a llevar al Abasto y a verlo jugar rugby (además de presentarme a sus amigos). A todo esto replique que yo también lo quería pero que no estaba segura de eso y que los demás decían que me usaba para un rato… Se lo habré repetido mil veces y G. de un momento a otro dejo de abrazarme. Me di cuenta que se había enojado, que nada lo iba a hacer cambiar su estado de animo. Me vestí con bronca, gritando, tirándole la ropa en la cara. En ese momento, suena el teléfono, era Fulanita. A ella, la conocía por facebook de G., sinceramente muy bien no me cae. Bajo rápido y hacia dos cosas a la vez, se cambiaba y hablaba con ella. Cuando baje corto y trate de ponerle paños fríos a la situación, mi esfuerzo fue en vano… Aclaro que me quería pero que tenia que confiar en el, no le importaba nada de lo que decía la gente. Yo no acote nada, preferí dejarlo así. Cuando me fui le dije si me daba el último beso y me iba tranquila. El, con una seriedad que pocas veces lo vi en el, dijo no…
Me fui sin despedirme y preferí irme a la casa de nuestra amiga en común, Ailu. Me abrazo y comencé a llorar… Ella me miro el cuello y entendió todo. Me miro el cuello porque me había dejado dos moretones en mi cuello, uno se notaba demasiado y el otro, no tanto. No dijo nada, solo intento ocultarlo.
Después de eso, estuve mal un par de días y después me convertí en la rebelde sin causa… Deje pasar unas semanas para que recapacitara pero “seguía enojado” (por momentos no se notaba). Me acuerdo que días después de esa llamada, yo salía de ingles, el, caminaba con todos sus amigos, me vio e intento abrazar a Fulanita, si la que llamo por teléfono la ultima vez que nos vimos. Yo pase indiferente por al lado de ellos, y G. dice es ella. Mientras yo seguía caminando, miraba sin disimulo, menos mal que estaba con unos amigos que me avisaron de esta situación… Después de eso, le eche en cara de por que me miraba y nunca lo negó pero tampoco dio una explicación. No hablamos más…
La semana siguiente de lo ocurrido, lo llame para ver como andaba la situación entre nosotros… Me atendió como si estuviera todo bien pero yo no quise tocar el tema para no hacerlo acordar y, además, estaba con el amigo, que habíamos tenido problemas, y no me parecía correcto hablar en ese momento. Me sorprendió que me tratara así, “supuestamente estaba enojado”…
De repente su entorno empezó a cambiar de manera brusca para mejor. Después de algo bueno, siempre pasa algo malo. Y sorpresivamente y de un día para el otro, las cosas empezaron a empeorar. Dejamos de hablar y cuando hablábamos nos tratábamos muy mal. La última vez que hablamos fue porque yo me entere que se había esguinzado el pie y quería saber como estaba. Fue una mala idea llamarlo, estaba en una joda en la casa. Me contesto mal, cortante.
Me sentí mal, tenia ganas de gritar, de llorar, de correr, de saltar, de reír pero algo de todo eso me hizo cambiar y pensar en todo lo que hice. En un acto de locura o de realidad, decidí borrar a todos los amigos de G. del facebook, MSN, celulares y todo lo relacionado con el. Debo admitir que me siento mas libre, mas contenta.
Luego se me ocurrió una idea demasiado loca pero valio la pena…






